Una exploración de las lenguas de los derechos humanos a través de los cinco paisajes de Arjun Appadurai

Archivo para abril, 2011

Introducción

En un mundo globalizado, donde la información se difunde a la velocidad de un relámpago y las personas se encuentran explotadas por fuerzas de que nunca han oído ni visto, los términos que usamos para expresar nuestras situaciones son claves.  Palabras, como nada, determinan como vimos nuestros locales, otros países, el estado de paz (o de violencia) en el mundo, y aun a nuestros mismos.  En este mundo complejo de términos cargados y volantes, una pregunta clave es ¿cómo podemos localizarnos en un discurso global sin perder la intimidad del local y lo personal y la certitud que viene al hablar cara a cara? Por supuesto, es un ejercicio bien complicado, y hoy en día la construcción de un ser humano es la compilación de múltiples fuerzas sociales, políticas, económicas, mediáticos, y tecnológicos más que en cualquier otra época.   Pero también con este exceso de información, hay una dislocación entre lo autentico y los “hechos” que produce un espacio imaginario.  Estos mundos imaginados son los que exploráramos aquí a través de las cinco categorías de Arjun Appadurai.

Con referencia al poder, y a la vez la ambigüedad, de las palabras, Appadurai dice lo siguiente:

“Así, la palabra “democracia” se convirtió en el término maestro por excelencia y resuena con fuerza de Haití a Polonia y de la ex Unión Soviética a la China, pero está ubicada en el cruce de una gran variedad de paisajes ideológicos compuestos por distintas configuraciones pragmáticas de traducciones un poco crudas o pobres de otros términos igualmente centrales al vocabulario de la Ilustración. Esto genera caleidoscopios terminológicos siempre en renovación en la medida en que los Estados (así como los grupos que intentan conquistarlo) buscan pacificar poblaciones cuyos propios paisajes étnicos están en movimiento y cuyos paisajes mediáticos pueden causar severos problemas a los paisajes ideológicos con los que entran en contacto. La fluidez de los paisajes ideológicos se complica, en particular, por la creciente diáspora (tanto voluntaria como involuntaria) de intelectuales que están constantemente inyectando nuevas cadenas de significados dentro del discurso de la democracia en las distintas partes del mundo.”

Aquí vemos un proceso de traducción no solo entre idiomas, pero entre dialectos, localidades, culturas, hemisferios, naciones, tribus, y variedades de opiniones sobre la tecnología, la economía, la política, y un millón de otras cosas.  En esta multiplicidad existe la dificultad más profunda del discurso sobre una sola lengua de derechos humanos; lo verdad es que acordarnos en una concepción de lo que debe componer esos derechos es casi imposible. Mejor sería reconocer las diferencias que nos enfrentan para entender las calidades que nos hacen distintos que intentar concordar en las palabras mismas. Pero, sin duda, el poder de las palabras en cualquiera circunstancia es inmensurable, y con esta observación, nos doblamos a las cinco categorías que sigo aquí para demostrar la naturaleza turbulenta de la lengua misma.

Lo primero es el paisaje étnico. Para Appadurai, este se construye de todas las personas, grupos, minorías, etnicidades, etcétera, quienes mueven a través de fronteras en el mundo globalizado.  Entonces, bajo este clasificación, incluyo tres grupos de individuos que habían sido despolitizados, y también convertido en personas desarticulados, de una manera u otra durante los procesos de la globalización. Las primeras son las minorías de lengua, que hoy en día andan perdiendo los dialectos nativos que les definen, y por eso han puesto desterritorializado por falta de raíces lingüísticas.  Este concepto también aplica a ciertas migrantes quien, al cruzar una frontera, están forzados dejar sus idiomas y aprender la de la mayoría. La conexión entre lengua y tierra generalmente es bastante fuerte que, al perder una o ambas resulta en una pérdida del ser. Segundo, ofrezco unos ejemplos que se tratan de la lengua de los derechos de mujeres.  En este caso, el proceso es el opuesto de lo de las minorías lingüísticas.  Aquí, las mujeres, que anteriormente eran invisibles a la ley o la sociedad y por eso ocupaban un espacio imaginario en que sus sufrimientos no alinean con una concepción general de los derechos humanos, ahora están reclamando su humanidad a través de la lengua misma de los derechos.  Pero todavía tienen que luchar en contra de la estructura de poder que sigue de manera atrasado, a pesar de los grandes cambios mundiales que han realizado la globalización. Finalmente, miro un poco hacia los pobres y los sin casa que son quizás la población más invisible del mundo. Ellos son lo más incapaces de articular su sufrimiento y necesidad por medios mediáticos o políticos aunque también son los que necesitan la protección y ayuda más profundamente.

La segunda división que usa Appadurai es el paisaje tecnológico. Este paisaje es igual omnipresente como inespecífico; parece que hoy en día se ve los efectos de los avances tecnológicos en cada rincón de la vida. Los ejemplos que utilizo mostrar las influencias amplias de la tecnología no se tratan del crecimiento mismo de la tecnología, pero mejor demuestran lo penetrativo que son los efectos.  Primeramente, habla del acto de traducción mismo. A la vez que estoy utilizando el sitio web spanishdict.com para ayudarme escribir esta entrada, el libro que consigue habla de la necesidad de entender la cultura y los participantes de un discurso para producir un traducción apropiada, algo que ciertamente no estoy haciendo ahora al punto necesario.  La idea aquí es que la tecnología le hace disponible tanta información que nos olvidamos tener en cuenta el contexto original o la audiencia particular a la cual que nos debemos dirigir, y entonces perdimos una parte integral de la práctica de traducción. Próximamente, vio hacia una reunión de representativos de países de todo el mundo que reunieron hace pocos años en México para una conferencia que duro tres días. Lo impresionante aquí no es necesariamente el contenido de sus discusiones tanto que el mero hecho de que estas personas son capaces de viajar por tanta millas en tal poco tiempo, y quedar por solo tres días antes de que regresan a sus países de origen.  Es fantástica creer que los avances tecnológicos habían hecho posible interacciones como este, pero es cierto que esta condensación de espacio podría ser problemático para culturas que dependen en su aislamiento o que no reciben los beneficios de tales recursos. Últimamente, presento dos discursos de universidades de los Estados Unidos que hablan sobre la lengua de los derechos humanos y las experiencias personales de los participantes con globalización y migración. Aunque sus palabras y distinciones son importantes en sus mismas, lo fascinante es que tenía la habilidad acceder a estos recursos visuales instantáneamente por una conexión electrónica al red global. Es a la vez una maravilla, y también una maldición.

Tercero presento el paisaje financiero que Appadurai define como el aumento de los flujos de dinero y labor, pero yoprefiero concebir en términos de personas explotados y redefinidos usando palabras que quedan en un discurso económico. Siguiendo este tema, empiezo con ideas liberales sobre programas de obreros invitados, las cuales producen una paradoja entre el deseo ofrecer acceso a oportunidades iguales sin darles ingresos y servicios iguales.  En la teoría de liberalismo, no existe una situación de “win-win,” solo hay una “zero-sum game.” Pero Chang sugiere un cambio de los términos; en vez de las palabras absolutas de la agenda neoliberal, debemos promulgar lenguas más transigentes como liberalismo cosmopolitano que permiten más flexibilidad. Al otro lado, tenemos varios ejemplos de estudios, efectuado por las escuelas de neoliberalismo, que intentan mostrar los buenos sociales que crean el mercado libre y la falta de protección social.  Pero en esos discursos, las personas se convierten en números per capita, el nivel de la vida está calificado por números arbitrarias, y la situación realística (incluso factores incuantificables) no está contada. Por eso hay una desconexión entre teorías económicas del desarrollo y los derechos humanos que refuerzan instituciones y practicas explotarías y paternas sin viendo la situación actual. Finalmente, hay varias organizaciones que han visto esta desconexión y están trabajando activamente para remediar los malos efectos sociales del neoliberalismo.  Aunque unos lo llaman socialismo, por distinguir entre lo que el gobierno instituye como el sueldo mínimo y un sueldo de vida ellos niegan aceptar la devaluación de su trabajo por la mentalidad de “race to the bottom” y exigen su humanidad ser protegido por medidas económicas justas, articulado por las leyes.

La cuarta y la quinta categorías son el paisaje mediático y el paisaje ideológico, y encarnan unos de los mas polémicas contradicciones lingüísticas que existen hoy en día.  En el anterior, nos enfrentamos la pregunta de la autenticidad de representaciones mediáticos en una cultura que vale tanto el factor del shock y los tópicos polarizantes. Los ejemplos que presento enfocan en el debate ferviente alrededor de los términos “ilegal” y “indocumentado” y las reacciones agudos que incitan, dependiente en la audiencia (particularmente el paisaje político del audiencia porque estas palabras ahora son mejor connotado como “buzz words” que por sus denotaciones). Esta polarización (igual como los discusiones de “anchor babies” “illegal aliens”) había provocado un aumento de sentimiento sin ninguna fundación factual, algo que resulta preocupante para los que solo desean justicia. También bajo esta categoría incluyo las fotografías de Eddie Adams.  Aunque las fotos mismos no son particularmente significante, el titulo “Speak Truth to Power” les dan un significado cargado que les hacen promulgar una agenda especifica, pero otra vez depende en las emociones conectados con la idea de la rechaza del poder más que cualquier tipo de razón cuantificable.

El paisaje ideológico también depende por lo mucho en las concepciones emotivas de cuestiones sociológicas, pero son distintos al punto de que son promocionados principalmente por el estado para exhibir un nacionalismo idealizado que reforzaría la estructura de poder. Los ejemplos que utilizo son documentos como las declaraciones universales de derechos inalienables de los humanos (aunque la mayoría son influenciados sobre todo por las tradiciones de democracias nacidas en el Siglo de las Luces), los distorsiones de la lengua de criminalidad y culpabilidad por líderes de las naciones envueltos en conflictos, y también la lengua de derechos constitucionales en los Estados Unidos.  Lo último presenta un enfrentamiento único entre el poder del gobierno y los derechos de los ciudadanos en que la definición de lo que significa ser una “persona” según la definición de la constitución es mas y mas precario (como vimos con los violaciones de las reglas con respeto a tortura con los prisioneros en la Bahía de Guantánamo o con la disposición de los oficiales del estado revisar los estatutos sobre la ciudadanía a causa de de la inmigración ilícita). Finalmente, les dejo con un contrapunto al discurso de una lengua universal de derechos humanos en lo cual los africanos rechazan las palabras mismas porque no quedan bien a los medios tradicionales de su cultura, aunque están enfrentando muchos problemas de deshumanización a los manos de las culturas dominantes.  Tal vez este grupo había reconocido algo importante en la naturaleza del discurso mismo; que la lengua sirve un propósito más amplio que lo que vimos en el superficie.  Siempre tiene un efecto subliminal al lado de lo obvio, y en nuestra era globalizada es importante reconocer este poder que ahora tiene la capacidad afectar a audiencias bastante diversas, y no siempre crea efectos constructivos.  En este caleidoscopio terminológico, es importante recordar que la manipulación de la lengua anda por todos lados y para alcanzar un discurso autentico, muchas veces necesitamos mirar más hondo que las connotaciones emotivas o universales.

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